lunes, diciembre 19, 2005

Autogestión en Argentina

Michael Albert, director de Z Magazine, estuvo en Argentina y nos cuenta sobre cómo los obreros han recuperado las fábricas que sus dueños abandonaron durante la crisis. Copio los fragmentos que publicaron los amigos de El Quinto Infierno (¡gracias!), pero también pueden consultar el texto completo (en castellano).

Durante la reciente debacle económica argentina, provocada por la globalización corporativa, los trabajadores a menudo se enfrentaban al desastre más absoluto cuando sus empresas quebraban. Para mantener un salario y evitar una situación económica desesperada en algunos casos, los trabajadores de empresas quebradas decidieron recuperar sus empresas y convertirlas de nuevo en viables a pesar de que sus propietarios hubieran sido incapaces de hacerlo.

Ignorando la oposición del Estado, la competencia agresiva, el material obsoleto, y la caída de la demanda, los obreros han recuperaron de este modo unas 190 empresas en los últimos cinco años. Según nos dijeron en nuestra visita, en cada empresa ocupada no sólo se fue el propietario capitalista, sino que también se fueron los profesionales y trabajadores cualificados como gestores e ingenieros. Mientras los empleados privilegiados vieron que sus perspectivas de futuro serían mejores buscando en otro sitio en vez de aguantar en un barco que se hundía, los trabajadores manuales o poco cualificados no tenían más opción que recuperar las fábricas o caer en el desempleo. Por lo tanto, hasta el momento las ocupaciones en Argentina, como nos dijo un activista muy concienciado, “no han sido actos ideológicos o que respondieran a un plan revolucionario”. Han sido más bien “actos desesperados de autodefensa”. Sin embargo, y esto es lo más interesante, lo que resulta provocador e inspirador, después de conseguir el control de una empresa, lo cual normalmente requería una lucha de muchos meses para vencer la resistencia política del Estado, y después de hacer funcionar las fábricas durante un tiempo, los proyectos de recuperación se han vuelto cada vez más imaginativos.

En cada una de estas fábricas, cuyo tamaño iba desde 80 hasta 500 trabajadores, así como en el resto de fábricas recuperadas por los trabajadores, éstos ponían en marcha rápidamente una asamblea de trabajadores como órgano supremo de decisión. En esas asambleas, cada trabajador tiene un voto y la mayoría establece las políticas generales de la empresa. Los trabajadores llaman autogestión a este proceso y cada fábrica decide sus propias normas y relaciones.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Todo esto es muy interesante. Sobre todo porque el amplia ala liberal aquí en Perú ve las posiciones autogestionarias como parte de la "demagogia".

Pero en Argentina se ha vuelto (otra vez) algo tangible, práctico y cotidiano. Y con cierta marginalidad -como el texto señala- a un diseño ideológico.

Las decisiones asamblearias o meramente producto de las circunstancias (a veces críticas) de un colectivo son señaladas por los intelectuales conservadores como devaneos populistas y desfasados, cuando no sacan el cuco de la "manipulación por intereses oscuros"...

Los problemas de las mineras y las protestas contra la privatización son un buen ejemplo de esto que digo.

litio dijo...

Exacto. Es algo que puede funcionar, pero se le tiene que dar la oportunidad de probarlo. Los gurús del mercado nos plantean hipótesis mucho más absurdas y quieren que las creamos a priori.


Por otro lado, usuarios anónimos, apreciaríamos mucho que nos escribieran con su nombre o un seudónimo, simplemente para que el diálogo sea más concreto (por ejemplo, saber si es la misma persona la que escribió este comentario y el de Angie Gibaja, o no). Por lo demás, qué bueno que les interese todo esto.