jueves, enero 19, 2006

No bajar la guardia.

Sobre el informe anual 2005 de Human Rights Watch, presentado recientemente en Washington. Tomado de El Comercio, 19 de enero:

Defensa de DD.HH. es débil en Perú

Para la organización Human Rights Watch (HRW), en el Perú, el tema de los derechos humanos atraviesa por un período de "lentitud e ineficiencia" y cuestiona al Estado Peruano de no hacer lo suficiente para implementar las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación entregadas en agosto del 2003.

(...)

También señala que la policía peruana usa la fuerza letal injustificadamente al enfrentar las protestas públicas, a veces con consecuencias irreparables, alertando que "antiguos problemas como la tortura y las condiciones penitenciarias inhumanas continúan despertando preocupación".

De igual modo asegura que "los periodistas de ciudades y pueblos de las provincias se exponen a ataques físicos e intimidaciones por criticar a las autoridades locales".

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En el tema vinculado con las Fuerzas Armadas, el informe enfatiza que los tribunales militares insisten en retener la competencia sobre los casos en los que está implicado el personal militar, lo que supone un obstáculo importante para la justicia.

2 comentarios:

malaspectoso dijo...

Lo que primero que hay que hacer es abandonar el tono de súplica, la disposicón del que está rogando.
Al diablo con eso, hay que adoptar otras estrategias. Creo que estamos viviendo en una época abiertamente anti autoritaria, que premia a los artistas, a los tolerantes, y castiga a los verticales, violentistas y demás autoritarios.

Ahora bien, se trata de vender, de hacer más fashion, más sexy, la postura pro derechos humanos. Seamos sinceros: ¿cómo esperan que la gente se interese por el rollo de los derechos humanos si los portavoces son todos unos aburridos, poco agraciados y mala leche?

No se trata de poner chicas lindas y contar chistes. Nada que ver. Se trata de evitar que quienes monopolizan los puestos en los organismos y ong no sean justamente los inofensivos borregitos, que nunca salen de su chachara aprendida de paporreta, incapaces de concectar con nadie más excepto con sus cuatro amigos también borregitos.

El tema de los derechos humanos puede prender, prender profunda y ampliamente. Sólo hay que cambiar la estrategia (y los estrategas).

litio dijo...

un momento, no eras tú el que afirmaba que, efectivamente, se trata de poner chicas lindas y contar chistes?